sábado, 5 de mayo de 2012

El saber no ocupa lugar


Casualidades de la vida


Querida anciana, sé perfectamente que piensa que la esencia de su vida no podría haber sido diferente, y que de una forma u otra usted tenía que acabar en el lugar en el que está y con las personas que le rodean. Siento llevarle la contraria, pero las cosas podrían haber sido de otro modo.

¿Recuerda aquel baile en el que conoció al que ahora es su esposo? Él estaba allí por una causa: iba detrás de una joven con el cabello rubio y los ojos azules. Tenía clarísimo que aquella noche pediría una cita a la joven, pero la casualidad le sorprendió. Aunque usted no tenía pensado ir a ese baile, resultó que por aquellas casualidades de la vida, aquel viernes salió dos horas antes del trabajo porque casualmente sus dos útimos clientes no se habían presentado y habían llamado para anular su visita. Así que usted decidió ir al baile para celebrarlo. Como no estaba acostumbrada a andar con tacones, tropezó y su copa casualmente cayó sobre el que a día de hoy sigue siendo su esposo. Así se conocieron, por casualidad.


Nuestra vida se ve determinada por todas aquellas casualidades que vamos experimentando hasta llegar a la vejez. En muchas ocasiones la casualidad nos da aquello que no se nos habría ocurrido pedir. Nos pasamos la vida haciendo planes, que muchas veces se ven sorprendidos por la casualidad. Quién sabe, puede que por casualidad conozcas a alguien que cambie tu vida. Seguramente esa persona aparecerá en el lugar y el momento menos esperado. Pero casualmente, allí estarás tú.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. La casualidad nos da lo que ni se nos hubiera ocurrido pedir. Muy original! Me ha encantado, sigue así :) Un besitoo

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    1. Me alegro de que te guste. Cuídate, un beso :)

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